Nudos celtas

Bien conocido por todos es el punto Aran, ese compendio de trenzas, ochos y enrejados que proporcionan textura y relieve a nuestras prendas de punto. Todos estos motivos se cruzan y entrelazan formando intrincados elementos que la mayoría de las veces son representaciones de la naturaleza y de la vida cotidiana de todo un pueblo.

Es habitual que las cosas que nos rodean se conviertan en motivos y adornos de nuestra ropa, sucede ahora y ha sucedido durante siglos. 

Nos gusta utilizar elementos creados por la naturaleza, ¿quién no ha tejido alguna vez alguna prenda con hojas o flores, pájaros de colores, estrellas o soles?

Pero también nos gusta utilizar motivos creados por el hombre, y es aquí donde nos encontramos uno de los motivos más atractivo, sugerente, interesante, incluso mágico que identifica a toda una cultura que hace más de 2.000 años se extendía por el centro y occidente de Europa: EL NUDO CELTA.

Es nombrarlo y enseguida vienen a nuestro pensamiento las piedras talladas con bucles infinitos que no tienen ni principio ni fin, casi siempre asociado a la eternidad de la vida a la felicidad y al amor.

Nudo celta 1

Si algún día decidimos tejer un nudo celta nos encontraremos ciertas sorpresas porque, aunque se parece al trenzado Aran, hay pequeñas diferencias que lo hacen inconfundible.

Para empezar, el nudo celta se parece a un cordón aplicado encima de un fondo, como cosido, aunque en realidad está tejido, cruzado y entrelazado sobresaliendo del fondo por la mágica relación de tensión que se genera al tejer dos o tres puntos de derecho sobre un fondo de punto de revés. Pero sin tensiones.

En los motivos arán se generan tensiones sobre el fondo cada vez que se realiza un cruce, lo que hace que además se pierda algo de elasticidad ya que esta tensión bloquea los puntos. Si te fijas, cada vez que en los motivos arán se cruzan los puntos, se generan unos agujeros en los puntos del fondo. Esto hace que el tejido pierda algo de elasticidad y se vuelva mas estrecho.

Nudo celta 2

Esto no sucede cuando se tejen los nudos celtas. ¿Por qué?

La diferencia está en cómo se comienza el cordón para tejer los motivos.

Cuando tejemos arán comenzamos a tejer el cordón, o el nervio, directamente del fondo. Varios puntos de derecho que sobresalen del punto de revés. Es decir comenzamos a tejer con un número de puntos que se mantiene a lo largo de la labor.

Cuando tejemos un nudo celta comenzamos a tejer el cordón realizando aumentos sobre un punto del fondo. Si queremos que el cordón sea de dos puntos aumentaremos cuatro puntos (dos para el cordón del lado derecho y dos para el cordón del lado izquierdo porque si queremos que se crucen necesitamos dos cordones), prestando atención a que, entre ambos, tenemos que tejer puntos de revés.

Si necesitamos muchos puntos porque queremos un cordón ancho, haremos los aumentos en dos vueltas (en la de derecho y en la inmediata del revés) para no estresar el punto en el que hacemos los aumentos y no se forme un gurruño.

Por tanto comenzamos a tejer con un número de puntos que va aumentando a medida que necesitamos cordones o nervios. Estos puntos extra se menguan en algún momento del nudo porque aunque el número total puede variar en el interior del tejido, tenemos que comenzar y terminar con el mismo número de puntos.

¿Te animas a tejer un nudo celta

Es una buena oportunidad para practicar varios tipos de aumentos y cruce de puntos.

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