Cordoncillo (i-cord)

Hasta que no tejes tu primer cordoncillo no te das cuenta lo que lo echabas de menos. Tiene un montón de utilidades desde rematar piezas hasta servir de hilo de unión en las guirnaldas, pasando por ceñidores, aplique para reproducir formas, adorno de bordes… Incluso hilo pre-tejido para volver a tejer.

Es más fácil de hacer de lo que parece, solo necesitas dos agujas de doble punta y lana… ¡Claro!

Como todo tejido tienes que empezar por montar puntos. ¿Cuántos? Pues según quieras el grosor del cordoncillo montas 3, 4, 5, 6, 7… puntos, claro que cuanto más ancho sea el cordoncillo más inestable es su redondez, es decir, que, si no lo rellenas con una mecha, tenderá a aplanarse. Lo ideal son 3 o 5 puntos. Sea cual sea el número de puntos, la técnica de tejido es la misma.

Una vez que tengas los puntos montados en la aguja de doble punta, resbala los puntos hacia el extremo contrario de la aguja, así la hebra con la que tienes que tejer está a la izquierda de los puntos, es decir, en al lado opuesto a la punta de la aguja haciendo que, en realidad, tejas en circular. Esto es lo que hace que el cordoncillo vaya cerrándose en forma de tubo, porque la hebra con la que tejes sale del último punto, pero como no le das la vuelta a la labor, directamente pasas a tejer el primer punto, por lo que quedan unidos cerrando la vuelta.

Retomando el cómo se hace, después de montar los puntos, los deslizas al extremo opuesto de la aguja y tejes el primer punto tirando ligeramente de la hebra para que los dos puntos (el último, del que sale la hebra, y el primero se unan) sujetando al mismo tiempo el trocito de hebra que queda de montar los puntos.

Tejes el segundo y el tercer punto y, de nuevo, resbalas los puntos a la punta opuesta de la aguja. 

Repites todos los pasos. Tejes el primer punto, tirando un poco de la hebra para juntar los dos puntos, y tejes el resto. Siempre que termines una vuelta no le des la vuelta, resbala los puntos hacia la punta opuesta de la aguja.

Y así, vuelta tras vuelta, vas viendo como el cordoncillo crece y crece. Enrolla el cordoncillo que vas tejiendo en un tubo de los que quedan al terminar el papel de cocina, o el que queda cuando terminas una bobina de hilo, o en un lápiz o puedes ir formando un ovillo mientras lo vas tejiendo, el caso es ir guardándolo ordenadamente para que no se enrede.

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